Eliezer Alcheh, cien años después
La celebración del centenario del nacimiento de un pintor nos brinda la oportunidad de volver sobre los hechos, eventos y estructuras que han definido sus trabajos a través de los años y destacar tanto su legado artístico y la imagen de su presencia artística. La imagen de Eliezer Alcheh en gran medida se superpone con la imagen del siglo veinte – tanto el pintor como el siglo en el que vivió fueron dinámicos, marcados por los cambios sísmicos y grandes tragedias, llenos de tribulaciones pero también de logros significativos.
Eliezer Alcheh nació en el año 1908 fruto del matrimonio de Natan Alcheh y Duda Pincas. En su familia materna ya existía la presencia de un pintor - Julius Pincas, quien estudió en las escuelas y academias de arte de Viena, Munich, Berlín y Paris, y quien exhibió sus trabajos en el Salon d´Automme bajo el nombre de Jules Pascin. Eliezer Alcheh decide también estudiar en el exterior. Entre 1928 y 1933 fue alumno de la Academy of Fine Arts (Academia de Bellas Artes) en Munich, donde estudio pintura con el Profesor Karl Kaspar y arte grafico con el Profesor Adolf Schinnerer. Las fotos que aun se conservan de esa época lo muestran delante de un caballete en su estudio o en compañía de compañeros de la Academy of Fine Arts provenientes de diferentes lugares del mundo. Un número significativo de artistas búlgaros del dicho periodo realizaron sus estudios en la Munich Art Academy (Academia de Arte de Munich). Dicha academia les debe haber brindado una gran libertad de pensamiento y elección individual de expresión, dado que la mirada estética de Alcheh difirió de aquélla de sus compatriotas. El amigo mas allegado al pintor en Munich fue Kiril Tsonev. Este pintor destacado, quien luego se convirtiera en un de los nombres mas destacados en el arte búlgaro, aconsejó a su joven colega respecto de la elección de maestros, ayudándolo de esta manera a ajustarse al entorno foráneo y a sentir el espíritu único de la academia desde el comienzo. Como Bronka Gyurova escribe en las memorias de su marido, Alcheh mantuvo su respeto y amor por Kiril Tsonev toda su vida.
En las primeras décadas del siglo veinte, Munich no sólo era el centro del arte sino también el epicentro del avant-garde. Algunas de las ideas concebidas en dicha ciudad luego dominarían las galerías de arte y los museos de Europa y Estados Unidos. Aquí fue donde Wassily Kandinsky y Franz Marc prepararon y publicaron en 1911 la revisión mas exhaustiva del arte avant-garde hasta entonces – el libro Die Brucke Reiter, el cual fue seguido de una exhibición grupal con el mismo nombre. Dicho libro continuaba la línea de Die Brucke, un conjunto conformado por los primeros representantes del Expresionismo. Sin ser parte de los círculos artísticos organizados de dicho movimiento, el mas poderoso en el siglo veinte, ni del posterior Neue Sachlichket (Nueva Objetividad) y Abstracción en los años veinte y treinta, Eliezer Alcheh conocía lo que estaba sucediendo a su alrededor, el avant-garde. Su profesor de pintura, Karl Kaspar, uno de los nombres destacados en el Expresionismo alemán, tuvo una indudable influencia en la formación de sus intereses y estilo. Karl Kaspar inspiró a sus alumnos, una vez que habían dominado el realismo en sus estudios en la academia, a que prueben cambiar y deformar el mundo visible, sus formas y colores, infundiéndolo con sus emociones expresadas de manera ferviente. O bien dicho de otro modo, realizar aquello que el Expresionismo intenta lograr - una objetividad que difiere de la objetividad del realismo superficial. Sus esfuerzos no pasaron desapercibidos - aun cuando todavía eran estudiantes; ellos participaron de la exhibición Artistas de Munich en el conocido Glaspalas and Residenz. “El nombre de Eliezer Alcheh estuvo presente en la exhibición y fue observado por los críticos, quienes reconocieron sus habilidades relacionadas con los colores.” [1]
“Toda persona que pueda expresar de manera auténtica y directa aquello que lo impulsa a crear es uno de nosotros” [2]: estas fueron las plataformas más importantes de los Expresionistas alemanes, como lo declararon en su manifiesto. Fue escrito teniendo a Alcheh en mente. Aquello que lo llevó a trabajar duro aún cuando era un estudiante no fue solo el deseo de demostrar que “podía” pintar o que había dominado el lenguaje de la pintura. Lo que lo “impulso a crear" fue su sensibilidad, su deseo de expresar sus emociones. La familia y los colegas del pintor con frecuencia lo describen en sus memorias como un hombre de carácter introvertido que escondía un alma delicada y vulnerable. En realidad, estas fueron las estructuras que guiaron su obra: las emociones, la introversión, seguidas de un deseo de compartir sus experiencias. Es como si el Destino hubiese estado buscando alguien exactamente como el - a través de su existencia el Destino lo expuso a tribulaciones como si el fin hubiese sido poner a prueba su resistencia y capacidad para sobreponerse a las mismas y avanzar. La primera tribulación tuvo lugar en su graduación en la Munich Academy. Corría el año 1933, Eliezer Alcheh era feliz dado que ese fue el momento en el que recibió una distinción por sus esfuerzos en la Academia y por su talento incuestionable. Dicho año marcó también el inicio del Socialismo Nacional, el inicio de la “Edad Media” del siglo veinte. El pintor se vio obligado a abandonar Alemania y a seguir atentamente el destino de cada judío obligado a deambular por el mundo. Primero se dirigió a Bélgica y, en su camino de regreso a Bulgaria, atravesó Francia, Portugal, Argelia, Grecia y Turquía. Pintó incesantemente, haciendo registro de sus impresiones mayormente relacionadas con los puertos en las grandes ciudades. Estos paisajes, junto con más de otros 130 trabajos, fueron presentados en la exhibición que solo Alcheh realizó en Bulgaria, la cual se llevó a cabo en la galería Preslav Art en Sofía a mediados de noviembre de 1943.
Ese mismo año, 1934, también fue importante para él por otro motivo - es decir, el año en que fue admitido como miembro de la Asociación de Los Pintores Nuevos. Fundada tres años antes, esta organización creativa reunió a un número significativo de artistas: individuos destacables, cada uno con su contribución a la pintura búlgara, a la escultura, a las artes gráficas y decorativas, unidos por ideales comunes y la preferencia del tema así como también por logros similares en el campo de la expresión plástica. Entre ellos, Eliezer ALcheh encontró a sus mejores amigos. La contribución que Alcheh realizó a la Asociación de Los Pintores Nuevos fue su sobresaliente individualidad así como también su sensibilidad y la fuerza de sus pinturas expresionistas, enriqueciendo de este modo la línea existente del movimiento Post- Cezanne. Hasta fines de los años treinta, Eliezer Alcheh viajó de manera considerable: a Palestina, Praga, Belgrado, Paris, Venecia, y atravesó las montañas Ródope hacia Sozopol. El resultado de sus viajes fue una enorme cantidad de óleos, acuarelas y dibujos, así como su participación en numerosas exhibiciones – una exhibición colectiva de artistas búlgaros en Praga, una exhibición de nuevos artistas denominada Spring Exhibition, una muestra unitaria en Belgrado. Dichas exhibiciones posicionaron al pintor como una autoridad en paisajes, retratos y naturalezas muertas que combinaban su actitud libre hacia la vida real con un crudo poder de expresión.
La década siguiente fue dramática para Eliezer Alcheh. El inicio de la Segunda Guerra Mundial interrumpió todos sus planes creativos. En lugar de trabajar exhibiendo su arte en distintas puntos de Europa, como había sido su intención algunos meses antes, se encontró en los campos de trabajo para judíos de Bov, Nedelino, Transka Klussura, Vetren y Belovo, y fue obligado a permanecer en su pueblo natal de Vidin. Luego del estado de sitio que tuvo lugar en Bulgaria el 9 de septiembre de 1944, se le permitió nuevamente trabajar y viajar, pero no por largo plazo. En 1948, luego de una estadía creativa en Rumania, la cual es conocida en la historia del arte búlgaro, Alcheh fue condenado como un formalista por el nuevo régimen, junto con los demás participantes de este “evento” - Vassil Barakov, Vladimir Kavaldjiev, Zdravko Alexandrov, Dimitar Draganov, Stoyu Todorov y muchos otros de los más talentosos artistas de Bulgaria. Profundamente desilusionado con la estética normativa impuesta por el régimen comunista y los esfuerzos de este último para condenar al arte serio como formalismo y luchando para salvar su dignidad como persona y ser fiel a su esencia como pintor, Alcheh tomo la que sin duda la decisión más difícil de su vida – abandonar Bulgaria y vivir en el exilio. Existieron dos momentos felices para él en esta década verdaderamente dramática: su casamiento con la gran artista Bronka Gyurova y el nacimiento de su hija, Deyana.
Eliezer Alcheh eligió Argentina, la que se convirtió en su tierra prometida desde 1952 hasta su muerte en 1983. Existen numerosas razones por las cuales eligió este país, el cual sigue siendo distante aún conforme a los parámetros actuales. En primer lugar, sin duda fue influenciado por el hecho de que su hermano y su hermana ya se habían instalado en Argentina. Pero esta no fue la única razón. Argentina era un país de inmigrantes – luego de la Segunda Guerra, muchos intelectuales europeos emigraron a Argentina. Lo hicieron dado que el país era conocido por su generosidad y hospitalidad donde los extranjeros recibían el mismo trato que los oriundos del lugar. Lo que también fue importante para Alcheh fue que, en el Buenos Aires cosmopolita, en donde se instaló con su familia, existía una comunidad artística sólida e interesante y se encontraba literalmente plagada de galerías de arte.
El pintor se adaptó rápidamente al nuevo mundo y a pesar de las dificultades obvias que se presentaron al establecerse, trabajó duro y con inspiración – como solía hacerlo. Realizó numerosas exhibiciones unitarias en las galerías más prestigiosas de Buenos Aires - Antu, Bonino, Van Riel – participó en muestras grupales, enseñó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano en la ciudad capital y ganó premios prestigiosos por sus pinturas e impresiones. “Fue muy bien recibido por el publico y recibió excelentes críticas de parte de los especialistas” [3]. Su vida en el exilio finalizó en 1975, cuando se organizó en Bulgaria una retrospectiva de su trabajo. Luego de una larga ausencia, dicho evento reincorporó a un artista europeo, moderno y sensible al público búlgaro. Muchos de los nuevos artistas estaban vivos y trabajando activamente en ese momento. Estaban fascinados de darle la bienvenida a su antiguo colega y Boris Ivanov escribió una introducción profesionalmente precisa y emotiva para el catalogo de la exhibición.
La presente exhibición dedicada al centenario del nacimiento de Eliezer Alcheh contiene trabajos provenientes de las colecciones del Bulgarian National Art Gallery (Galería Nacional de Arte Búlgara), de la galería Plovdiv Satate, la galería de arte Sliven, la galería de arte Stara Zagora, la colección del estudio de Svetlin Roussev, la Donación de Colección denominada Pleven de Svetlin Roussev y muchas otras colecciones privadas. La muestra incluye óleos muy conocidos así como también óleos nunca exhibidos hasta entonces, acuarelas y dibujos realizados por Eliezer Alcheh en distintas etapas de tu vida.
Los primeros trabajos preservados del pintor datan de principios de la década de los treinta (Cabeza de un Hombre con Bandana Amarilla, Mujer Semi-Desnuda, Desnuda). Los mismos demuestran un estilo ya forjado: amplios trazos, dinámicos, una preferencia por los colores intensos, una deformación expresiva. Las figuras se encuentran invariablemente en el frente, llenándolo por completo con sus inmensas formas. Otro grupo de trabajos comprende diferentes paisajes pintados entre 1934 y 1938. Su tamaño es grande. Presentan una profundidad peculiar combinada con una abundancia de técnicas expresivas, lo que proporciona a las composiciones un sentido adicional del espacio. Los paisajes pintados durante su estadía en Venecia y París en 1938 son un buen ejemplo. La obra verdaderamente destacable Portarretrato de una Estudiante pertenece al mismo período. En ese trabajo, el pintor ha logrado una síntesis, una expresividad y una distintiva monumentalidad que no están presentes en sus obras anteriores. Observamos un Alcheh diferente en numerosos trabajos preservados, en su mayoría acuarelas pintadas en Paris a fines de los años treinta. El espíritu romántico y el magnetismo de esta ciudad probablemente hicieron que el pintor vea sus calles y ventanas como señales poéticas, imbuidas con un sentido particular de la tristeza.
Los trabajos de fines de los cuarenta presentados en la muestra – El Pastor, Paisaje con Póster y, por sobre todo, las series de Sozopol (El Pescador de Sozopol) y Rumania (Mujeres Pastoras Rumanas Prensando Lino, Paisaje de Bucarest) – revelan la otra faceta de su talento como pintor. Nikola Mavrodiniv, quien inauguró la segunda muestra individual de Alcheh en Bulgaria, lo notó inmediatamente: “Las pinturas de Alcheh han cambiado, suavizándose a través de los años" [4]. En estos trabajos vemos nuevamente planos espaciales complejos, ritmos y deformaciones, pero la rigidez inicial de la expresión se ha suavizado y los trazos del pincel se han armonizado. En estas obras, típicas de la época por su temática del trabajo, el pintor resuelve a su vez algunas cuestiones plásticas concretas: la composición de diferentes figuras en el espacio, otorgándoles una cualidad característica a las siluetas y a sus movimientos, obteniendo de este modo un ritmo común y una conexión orgánica entre ellas. En lo que respecta a lo antedicho, Marketplace es un claro ejemplo. Aún cuando todavía esperaba su visa Argentina en Italia en 1951 – 1952, Alcheh cambió su modo de trabajo, retrotrayéndose al estilo que había utilizado en los años treinta. Como en un paisaje de Venecia, con texturas extremadamente generosas y expresivas, con profundidades espaciales inolvidables y con monumentalidad.
El período argentino de Eliezer Alcheh, que tuvo una duración de 30 años, incorporó nuevas señales plásticas a su ya forjado estilo Expresionista, Junto con una tormenta de emociones a su naturaleza sensible. Si bien permanecía fiel a su género favorito, la pintura de paisajes, realizó también un gran numero de autoretratos, desnudos, naturalezas muertas y composiciones. En realidad, existen en este período numerosas líneas paralelas, concurrentes. Encuentro la primera de ellas en sus paisajes de Buenos Aires de la década del cincuenta. La misma se retrotrae a sus paisajes de los años treinta, con sus grandes profundidades y formas monumentales. La otra línea es aquella presente en paisajes más íntimos que denotan casas antiguas y una gran cantidad de árboles. Lo que en ellos se destaca es el ritmo demarcado de los trazos en capas. El mismo lenguaje plástico es característico de los desnudos de Eliezer Alcheh y de la mayoría de sus composiciones así como también de sus retratos. Representan un lugar importante en la obra perteneciente a este período. Eliezer Alcheh pinto en su mayoría a personas de su entorno inmediato, personas muy allegadas a él: Bronka Gyurova, Deyana Alcheh, Marie, Mirta. En estas imágenes femeninas y en los autoretratos del pintor, todos ellos pintados en los años sesenta, Alcheh se acerca al concepto de autoretratos de su período inicial. Ahora, sin embargo, se muestra más liberado, demostrando su poder como pintor con dramatismo y expresión. Las imágenes en sus retratos son grandes, generalizadas, artísticas, llenas de vida. Independientemente del período de su vida del que datan, sus retratos demuestran una perspicacia psicológica profunda, una concentración interna y un encanto único sobre el modelo retratado.
No se exactamente en que género el pintor intentó experimentar por primera vez con la representación de la forma. El inicio pudo haber sido la realización de retratos - en su retrato de los años sesenta lo observamos pasar de los trasfondos neutrales y lisos a los tipos de trasfondos que son verdaderos espectáculos en imágenes de parches de colores trenzados. Pero luego nuevamente, el inicio de su cambio bien puede encontrarse también en sus naturalezas muertas (Naturaleza Muerta con Pava y Limones, Naturaleza Muerta con Peras, Naturaleza Muerta con Navíos), donde las líneas simples y demarcadas son remplazadas cada vez más por planos fragmentados y “los colores se tornan cálidos y ricos bajo la influencia del clima y la abundante luminosidad” [6]. Realmente, no tiene importancia. Lo que importa es que Eliezer Alcheh comenzó a cambiar su concepto hacia el lenguaje plástico de sus pinturas. Este nuevo concepto, basado en un alejamiento gradual de la representación figurativa y un acercamiento a una mayor abstracción, prevalece en sus trabajos de los años sesenta y setenta. Esta fue la época del “la drástica reducción de señales, de liberación del argumento y concentración en el dialogo entre las formas, texturas y colores” [4], El tiempo del Abstraccionismo que se expandió de Europa a Estados Unidos y Latinoamérica. Alcheh sin duda fue influenciado por dicho movimiento avanti-garde y su presencia en la escena del arte argentino (Naturaleza Muerta I, Naturaleza Muerta II). Esto parece ser lógico considerando que es un pintor que se capacitó en el entorno del avant-garde aún cuando todavía era un estudiante, desarrollando así un interés duradero en el arte avant-garde. Asimismo, debe haber cruzado el límite y debe haberse alejado de la noción figurativa del expresionismo hacia la imaginería abstracta dado su deseo de terminar con su rutina estética adquirida. Las respuestas pueden ser diferentes. Creo fervientemente que durante esos años así como también en el inicio de su carrera como pintor, Eliezer Alcheh fue guiado por sobre todas las cosas por "aquello que lo llevaba a crear” – por su sensibilidad, por las emociones que lo conmovían, por su gran talento.
Notas
- 1 Marinska, R., Eliezer Alcheh, Sofia, 1995, p.16.
- 2 Dimitrov, G.D., Iztkustvoto na XX vek – sadbata da avangarda (The Art of the 20th Century – El Arte del Siglo XX: The Fate of the Avant-garde – El destino del Avant-Garde), Sofia, 2001, Prosveta, p.22.
- 3 Memorias no publicadas de Eliezer Alcheh por Bronka Gyurova, manuscrito, 1985, p.5.
- 3 Marinska, R., op. cit., p.38.
- 4Prodhom, F.-C., Predizvikatelstvo kam zakonite na zhanra (A challenge to the Laws of Genre – Un Desafío a las Leyes del Género), Sofia, 1999, p.19.
- 3 Memorias no publicadas de Eliezer Alcheh por Bronka Gyurova, manuscrito, 1985, p.6.
